sábado, 19 de junio de 2010

Amor vs Soledad.

Por: Leonardo Rodríguez

Dedicado a Yanelys, mi amada compañera.




Nunca me he dedicado a escribir,  incluso ni en mi propia página personal en internet en la que siempre he posteado noticias de relevancia política. Pero hoy he decidido escribir sobre lo que muchos han escrito, algo que para los vacíos, es ridículo, pero que significa mucho para los que nos consideramos románticos. Quisiera hablar de muchas cosas, pero son tantas, que aunque en sueños son posibles, no sería bueno escribirlas todas. Hoy quisiera escribir sobre el amor.
No sobre un amor cualquiera, no sobre un amor ridículo, aunque en cuestiones de amor ninguno es ni cualquiera, ni ridículo. Me enamoré de ella con tan solo mirarla, causó tanto interés en mí que no pasó un segundo, antes que mi indiscreta mirada me dejara al descubierto delante de todos, incluso de ella. Pasaban los días y era aun más intenso lo que sentía, pero fui acercándome poco a poco, como el cazador que no quiere espantar a su presa. Primero comencé a interesarme por lo que le interesaba, después me comencé a preocupar por sus problemas y antes de que me pudiera dar cuenta, sus problemas se habían convertido en los míos, mis intereses habían cambiado y ella se había convertido en mi principal interés.
Cuando nos dimos cuenta ya nos estábamos amando, algo que nació poquito a poco y que hoy sus raíces son bien profundas. Comenzaba así de una vez y por todas a tener sentido el amor en mi vida, el amor que tantas veces traté de encontrar y que tantas veces se negó a ser encontrado por mí. Así terminaba la soledad que había vivido, así comenzaba a vivir la etapa más bella de mi vida y que durará mucho tiempo.
Aunque nos encontramos lejos uno del otro, me siento muy cerca de ella, al igual sé que ella se siente muy cerca de mí, al fin comprendí lo que oía de otros que el amor elimina la distancia y la soledad. Ayer éramos solo un hombre y una mujer que nos acabábamos de conocer, hoy somos una pareja que nos amamos recíprocamente. Se ha convertido en algo muy importante para mí y cuando hablo de ella los ojos se me llenan de lágrimas y la voz un poco entrecortada, pues recuerdo los días que estábamos juntos y no encuentro la hora de que se produzca nuestro encuentro.
A ella van dirigidas mis palabras, porque ella conoce que cada una de estas van cargadas de este sentimiento que se me enterró en el pecho y que duele cuando tan lejos me siento de ella. Tal vez hoy esté escribiendo estas líneas, tal vez mañana esté escribiendo otras muchas, tal vez alguien se ría porque piense que soy ridículo, escribiendo cosas ridículas, diciendo cosas ridículas, pero es así porque solo yo sé que en cuestiones del amor no existe nada que sea ridículo.

Te amo bebé.

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